Según una encuesta realizada por la consultora Quality Latinoamérica a más de 30 tucumanos, la perspectiva de “irnos lejos” ha calado hondo. Acorde con los resultados del estudio online (realizado con el sistema focus group), la causa central es el anhelo de nuevos horizontes. Y, en el caso de los adultos, iniciar una segunda etapa en la vida.

La firma (especializada en estudios de mercado) sostiene que -entre las razones para el cambio- sobresale la búsqueda de una mejor calidad de vida, acompañada de proyectos de realización personal o profesional.

Otro de los justificativos es la falta de seguridad y el temor a la violencia cotidiana que se vive en las calles. “La violencia, hoy cronificada, impacta en el transitar de todos los ciudadanos. Y es acompañada de una sensación de desamparo...”, señala la consultora. Entre las frases recurrentes, los entrevistados enfatizaron: “ya no se puede salir a la calle. No sólo te asaltan, ahora te matan”.  Se suma la búsqueda de los valores cívicos perdidos, con un especial énfasis en el respeto comunitario.

En cuanto al futuro, los encuestados (repartidos entre la capital y el Gran San Miguel de Tucumán) describen que la inestabilidad continuará en la provincia. E insisten en la imposibilidad de planificar a largo plazo. Además, existe en las respuestas un fuerte malestar ante la falta de garantías políticas y económicas por parte del Estado. “Ya no le creo a nadie”, es otra opinión recurrente que brota del cuestionario (sin distinción entre funcionarios, profesionales freelancers o empresarios).

En cuanto a ¿quién tiene la culpa? Las visiones insisten en que no deriva de los “políticos”, sino del sistema político en general. Y justifican su reflexión en cuestiones como la inflación (del 40% anual), los impedimentos de ahorrar en pesos o dólares y la opresión que ejerce el Gobierno. “No es que estoy desesperanzado, es que estoy seguro de que no habrá cambios, sin importar el color político”, aporta otro tucumano en su respuesta.

Por último, sobre los plazos para concretar los viajes, existe una diferencia en los tramos generacionales. “Los más jóvenes (de 18 a 30 años) plantean emigrar como un proyecto aventurero, con una proyección de realización a dos años”, señala el informe en sus conclusiones. En cambio, la gente de mediana edad (de 35 a 50 años) lo piensa con una visión dentro de los próximos seis meses. En este grupo, muchos cuentan con los medios económicos para hacerlo. Otro aspecto a destacar es que aún tienen hijos en edad escolar.